Creo que Santa Elena no
estará verdaderamente preparada mientras la prevención no se convierta en
educación permanente. Tener protocolos, rutas y planes es necesario, pero no
suficiente. Una señal de evacuación sirve poco si desconocemos hacia dónde conduce.
La capacitación debe involucrar a estudiantes, familias, docentes,
comerciantes, trabajadores turísticos, instituciones y ciudadanía.
También debemos mirar el
papel de los medios. En una emergencia no basta con encender una cámara o
publicar primero. Necesitamos periodistas capacitados en comunicación de
riesgos, capaces de verificar, acudir a fuentes confiables e informar sin
generar pánico. En redes sociales, un rumor puede viajar más rápido que una
alerta oficial, y allí la responsabilidad periodística resulta fundamental.
Las autoridades tienen
obligaciones, pero tú y yo también. Por eso propongo capacitación permanente,
simulacros y formación especializada para comunicadores. No necesitamos
periodistas que aprendan sobre desastres mientras transmiten el desastre;
necesitamos profesionales preparados antes de que ocurra.
No podemos impedir que la
tierra tiemble, pero sí decidir cómo prepararnos. Prevenir también es educar,
comunicar responsablemente y actuar. Esa tarea debe comenzar hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario