En mi provincia Santa Elena vi luchar a peninsulares, hombres y mujeres jóvenes y adultos en el proceso de provincialización. Recuerdo la marcha blanca de los universitarios, algunos de ellos ya son profesionales; ¡todos nos unimos para mejorar la calidad de vida, para que nuestros recursos se queden en nuestra tierra! y para que mejoren las plazas de trabajo; y que las obras de prioridad sean atendidas en salud, vivienda, servicios básicos, etcétera. ¿Qué pasó en el camino? Empezaron los tintes políticos y se olvidaron de toda la gente que participó en el proceso. Puestos públicos fueron dados no por méritos, sino a dedo; se escogen a los de siempre.
Hace poco hubo otro derrame de petróleo en nuestras playas de Ballenita y Capaes, quedando especies marinas afectadas, pero hasta el momento siguen en silencio autoridades, sin dar a conocer medidas de prevención. De mi provincia, donde nací, a diario hay noticias de jueces corruptos; policías que hacen mal uso del uniforme; invasores de tierras; del clamor de la gente de que no hay agua en determinado sector; que el recolector de basura no pasa por sus barrios; que las planillas de luz están tan elevadas; que sufren asaltos; que políticos pasan peleándose; que en las playas no hay salvavidas. Es triste darnos cuenta de que quienes pregonan que “la provincia es para los peninsulares” tienen trabajando a gente de otros lugares en las instituciones, y no se da oportunidad a los profesionales de nuestra tierra. ¿De qué desarrollo hablamos si nuestra gente está perdiendo las esperanzas en las comunas? ¿Dónde están los empresarios y los inversionistas? De lo único que estamos seguros es de que aquí en nuestra provincia, Santa Elena, su gente humilde, hospitalaria, terminamos siendo los “peones” del “capataz”. Ruego a Dios que algún día esto termine para al fin recuperar la dignidad de un pueblo que ha sufrido por culpa de malas administraciones que creen que nos hacen favores, cuando ahora muchos comprendemos que es un deber atender nuestras necesidades. Queremos cambios notables, que se empiecen a comprometer con las necesidades del pueblo.
Cartas al lector: https://www.eluniverso.com/2011/02/08/1/1366/luego-provincializarnos.html/
Necesitamos líderes humanos y verdaderos
Necesitamos líderes humanos y verdaderos
Ser un líder significa tener valores muy arraigados, ser carismático, capaz, íntegro, no corrupto, que predique con el ejemplo; que todo lo que haga o diga sea transparente, que tenga como prioridad sacar gente a flote, que luche hasta la muerte por los suyos.
Políticos de esta generación tienen criterio falso de lo que significa ser líder. Hablan de promesas que nunca llegan a cumplir. ¿Por qué? Simplemente porque en ellos prima el poder, no para servir, sino para enriquecerse y sacar beneficios propios, viajar, divertirse, cosas que para mi criterio son absurdas cuando se trata de velar por la integridad de un país, un país en crisis que pide a gritos desesperados verdaderos líderes cuyo propósito sea el ayudar a los más necesitados, que tengan calidad humana y que sientan un profundo amor por el suelo que los vio nacer.
Existe un total desinterés por los problemas sociales que abundan en nuestro querido país. El egoísmo profundo que caracteriza a los políticos es sin duda la venda que ciega sus miradas, que los hace pensar solo en el poder material, sentirse más ricos sin importarles que la pobreza de su país está llegando a su máximo nivel. Me da mucha lástima que existan personas que dicen ser “salvadores de la patria”, que se comprometen en sus discursos famosos a cambiar el rumbo de la nación, que ilusionan y seducen al pueblo a través de la campaña publicitaria en los medios de comunicación, pero luego resulta que jugaron con los sentimientos de gente desesperada por ver que al fin brille el sol de resurgimiento y pueda gozar de una vida en la que haya dignidad y honradez.
Un verdadero líder no debe ser prefabricado. Debe ser, sentir y hacer lo que la gente necesita, lo que su país espera. Debe dar ejemplo y tener coraje suficiente para no dejarse manipular por los demás. Es hora de que las instituciones educativas den énfasis en la formación de valores, para que los profesionales y líderes que salgan de ellas tengan otra mentalidad y asuman el compromiso de luchar por un nuevo Ecuador.
Cartas al lector: https://www.eluniverso.com/2007/09/28/0001/22/088789F27FD04941B387D2102A48EFB0.html/

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