Cabe preguntarse ¿"Inteligente"
es una buena palabra? ¿Quién no quiere ser inteligente? Pero ¿es positivo
etiquetar a los ingenieros como "inteligentes"? Según publicaciones
de revistas internacionales describen que existen casos de estudiantes que quieren ir a la universidad y
estudiar ingeniería pero luego, cuando cursan una asignatura científica y les
resulta difícil o reciben una mala nota, abandonan sus planes. ¿Cuántas
personas están estudiando una carrera de letras después de sufrir con
matemáticas desde 4º de escuela?, ante estas interrogantes y otras más la Universidad
Dartmouth College, realizó una investigación sobre el tema y se encontraron que
las principales razones por las que los estudiantes pierden las ganas de
estudiar matemáticas, es un suspenso en un examen creando un obstáculo para el
futuro dado que lo considera como un limitante.
El panorama actual conlleva
a generar un análisis profundo sobre el tema planteado y la respuesta es clara
no hay carreras para vagos ni carreras para inteligentes ya que la inteligencia
va más allá de tener una carrera o un título. Se puede decir que la
inteligencia es la capacidad para resolver problemas de la vida. Las Ciencias
Sociales, requieren por igual de personas que estudien con rigor y sin
improvisación. Pero ¿qué se entiende por inteligencia? Aunque el concepto de
“inteligencia” es algo ambiguo. La RAE la define de 7 maneras distintas:
1. Capacidad
de entender o comprender.
2. Capacidad de resolver problemas.
3. Conocimiento, comprensión, acto de entender.
4. Sentido en que se puede tomar una sentencia, un dicho o una expresión.
5. Habilidad, destreza y experiencia.
6. Trato y correspondencia secreta de dos o más personas o naciones entre sí.
7. Sustancia puramente espiritual.
2. Capacidad de resolver problemas.
3. Conocimiento, comprensión, acto de entender.
4. Sentido en que se puede tomar una sentencia, un dicho o una expresión.
5. Habilidad, destreza y experiencia.
6. Trato y correspondencia secreta de dos o más personas o naciones entre sí.
7. Sustancia puramente espiritual.
Ahora,
esto es sólo un lado de la moneda, porque es difícil entonces saber si alguien
es en realidad más inteligente que otro. Hay teorías de inteligencias
múltiples, y eso hace que haya diversidad de conocimiento y formas de aprender
permitiendo que las áreas en el ejercicio de las profesiones se unifiquen para
la creación de propuestas y proyectos sin desmerecer ninguna profesión,
generando un claro mensaje, esto es que ninguna carrera es más que otra sino
que se complementan entre sí.
La presión familiar y social.
Históricamente
se conoce que la familia cumple un rol preponderante en la toma de decisiones de
los hijos y más aún cuando de profesiones se trata. Los padres por lo general
proporcionan un ejemplo vivido de las aplicaciones de los principios que
predican. No es frecuente, en este sentido, que los hijos elijan una carrera
por que la ejerció su padre y estaba satisfecho con ella. Otras actitud de los
padres nada conveniente es la de concebir profesiones en forma de pirámides; es
decir; de mayor a menor valor. Supone establecer jerarquía de carreras en
función de criterios subjetivos por ejemplos; los trabajos de tipo social son
simple rutinas, la abogacía es tarea de charlatanes, las profesiones artísticas
son para gente rara entre otros. Estos juicios nacen básicamente de la falta de
información de los padres respecto a esas carreras, creando un criterio equivocado.
Las
valoraciones de los padres no se limitan a las carreras sino que estas se
extienden hasta las capacidades de los hijos. El hijo subestimado suele
pertenecer a ambientes modestos. Los padres creen que no son capaces de ejercer
determinada carrera que se encuentra por encima de su nivel cultural, social y
económico. Es así que muchas de las decisiones tomadas por los adolescentes en
su vida cotidiana no responden a una opción que ocurre de manera autónoma sino
que están sujetas al influjo de los distintos entornos de socialización en los
que se desenvuelven. Así las aspiraciones profesionales y por tanto sus
elecciones académicas suelen estar mediadas por factores individuales,
contextuales y sociales.
En
todo caso la familia y más concretamente los padres y madres son quienes han
ido creando un mito muy fuerte que cruza las esferas sociales, alegando que
deben estudiar una carrera que les generen ingresos y que les permita ser
reconocidos y respetados, ignorando en algunos casos las intenciones. Este tipo
intervenciones de los padres sobre los
hijos ha generado que muchos estudiantes
decidan estudiar carreras que no son de su total agrado.
¿Hay
diferencias de inteligencia entre las profesiones?
Se podría concluir directamente que es incorrecto, sobre
todo porque en Ecuador existe un lema “todos somos iguales”. Sin embargo existe
la creencia de que el alumno de letras es sociable simpático y abierto, pero vago,
incapaz, despreocupado e indeciso mientras que el de ingeniería o ciencias
exactas es inteligente, serio y responsable, pero individualista, insociable,
aburrido y materialista, así opinan de sí mismo y de sus compañeros. Sin embargo está claro que no se podría vivir
sin médicos, enfermeros, científicos e ingenieros. Pero tampoco se podría hacerlo
sin escritores, artistas y actores que enseñen a ver la belleza de los pequeños
detalles. Para ser justos no hay una carrera más importante que otras y todas
son necesarias para el desarrollo de la sociedad.
Estudiar una carrera de sociales ligado a las letras y la
lectura sólo significa que te gusta y te sientes cómodo con el área de estudio.
En ninguno de los casos es que sean un
negado o un vago. Las profesiones asociadas a cada inteligencia esta son:
§ Inteligencia
Lingüística
§ Inteligencia
Matemática
§ Inteligencia
espacial
§ Inteligencia
Musical
§ Inteligencia
corporal
§ Inteligencia
Intrapersonal
§ Inteligencia
Interpersonal
§ Inteligencia
Naturalista
Queda claro que en esta vida no podríamos
vivir sin médicos, enfermeros, científicos e ingenieros pero tampoco podríamos
hacerlo sin escritores, sin artistas y actores que nos enseñaran a ver la
belleza en los pequeños detalles. Cada profesión es distinta. Y de ahí está lo
interesante; en la diversidad y en la variedad de oportunidades. Las
comparaciones no sirven para nada. Y desde
los centros educativos deberían apoyar a los estudiantes a que eligieran
estudios que de verdad les apasione y no con aquello que piensan que van a
obtener más dinero.
Conclusión
La
sociedad se mueve y transforma a través de la ciencias una de ellas se encarga
de lo técnico y el análisis mientras que
la otra de la interpretación y transmisión, por lo tanto la humanidad requiere
de profesionales de diversa áreas. De allí que el que domina las ciencias duras
requiere de las ciencias sociales para transmitir su conocimiento.
Se
tiene que terminar con los pensamientos de “estudiar letras es de vagos”. Se
tiene que evitar hacer comparaciones, las ofensas y las malas palabras. Ni los
estudiantes de sociales son unos vagos ni los que estudiante ingenierías son
los más listos ni los más inteligentes. Cada alumno debería estudiar lo que más
le apasiona.
Los
seres humanos somos grandes aficionados a buscar nuestras diferencias, a competir. Cualquier razón es válida: ser los
mejores en algún deporte, en avances científicos, en desarrollo tecnológico,
etc. Algunos buscan razones más profundas como la inteligencia o la comparación
de profesiones, generando creencias y estereotipos que van condicionando la
elección de estudios en el bachillerato.
PAGINAS WEB REVISADAS.
https://estudiarfisica.com/2015/07/11/hace-falta-ser-muy-inteligente-para-estudiar-fisica/

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