En el Ecuador de 2025, el murmullo de las campañas ya no se escucha en plazas, ni en mítines rebosantes de consignas y banderas. Ahora resuena, casi imperceptible, en el desplazamiento de un dedo sobre la pantalla de un celular. La democracia se ha digitalizado. Pero en esa transición, ¿Qué hemos ganado? ¿Y qué estamos perdiendo?
Hoy, los candidatos se
nos cuelan por YouTube, nos sonríen desde Facebook, nos lanzan promesas en X,
nos abrazan con filtros en Instagram y hasta nos susurran en los chats de
WhatsApp. En esta saturación de estímulos, una inquietud se abre paso: ¿nos están
hablando o nos están manipulando?
El mensaje entre
líneas
Mucho se ha dicho sobre la comunicación subliminal: esa forma de
influencia que, sin ser vista ni escuchada claramente, pretende sembrarse en lo
profundo de nuestras decisiones. No es una novedad de este siglo, pero sí ha
encontrado un terreno fértil en el universo digital. El peligro no está solo en
lo que nos dicen, sino en cómo nos lo dicen, en lo que no vemos con los ojos,
pero sentimos sin darnos cuenta.
Es aquí donde la ética
periodística y ciudadana debe levantar la voz.
En una campaña, como en
la vida, todo mensaje tiene intención. Pero cuando esa intención se oculta,
cuando se disfraza, cuando no se debate a la luz del día, deja de ser
comunicación y se convierte en manipulación. El ciudadano informado merece
claridad, no trampas escondidas entre píxeles.
¿Quién vigila al
mensaje?
En Ecuador, según
reportes recientes, candidatos han destinado cifras astronómicas a publicidad
digital: hasta USD 97.209 solo en plataformas como Facebook o Instagram.
Esta inversión, que podría transparentar ideas, muchas veces se dispersa en
estrategias de microsegmentación emocional, donde ya no se habla al votante,
sino a su miedo, su nostalgia o su enojo.
El Consejo Nacional Electoral reconoce limitaciones. Controla el gasto,
pero no el contenido. Y ahí radica el problema. Porque la falta de
regulación en los mensajes que nos llegan disfrazados de entretenimiento, de
memes o de testimonios "auténticos" permite que lo subliminal gane
terreno sin resistencia.
La ética no se
subcontrata
Javier Darío Restrepo nos
enseñó que el mayor compromiso del comunicador es con la verdad, no con el
poder. Y ese principio también debe aplicarse a los políticos. Porque cada
mensaje, por mínimo que sea, tiene una carga ética. Y quien lo emite, debe hacerse
responsable.
Pero en tiempos de
campaña, esa ética suele tercerizarse. Se delega al estratega, al community
manager, al algoritmo. Y lo que se obtiene no es diálogo, sino seducción.
La pregunta entonces no
es si la comunicación subliminal es efectiva. Es más profunda: ¿Es legítimo
influir sin dar la cara? ¿Es justo sembrar emociones sin argumentos? ¿Es
democrático hablarle al subconsciente del pueblo, en lugar de convocar a su
conciencia?
El derecho a no ser
engañados
Lo que está en juego no
es solo el resultado electoral. Es algo más frágil y valioso: la confianza
del ciudadano en el proceso democrático. Cuando ese vínculo se rompe por la
sospecha de que se le ha manipulado, ya no importa quién gane. Todos perdemos.
Es urgente que los
organismos de control vayan más allá del conteo de dólares y empiecen a mirar
el contenido, el tono, el contexto y los silencios. Pero más urgente aún es que
los ciudadanos exijamos respeto. Que no aceptemos mensajes que nos traten como
autómatas emocionales. Que no votemos por quien nos seduce sin argumentos, sino
por quien nos convence con razones.
Epílogo para una
democracia en red
Hay quienes creen que, en
política, todo vale. Que mientras funcione, está justificado. Pero como bien
decía Restrepo: "No todo lo eficaz es ético. Y no todo lo ético es de
corto plazo." El respeto por la inteligencia del ciudadano no es solo
una virtud, es una inversión en la calidad de la democracia.
Porque al final, la
verdadera comunicación política no es la que susurra al oído sin permiso, sino
la que mira a los ojos y habla con verdad.
¡Tu opinión importa! ¿Crees que la comunicación política en redes sociales nos informa o nos manipula? ¿Has notado mensajes ocultos o estrategias poco éticas en las campañas digitales? 🧐
Te leo en los comentarios 👇🏼. ¡Abramos el debate! 💬🗳️
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